Humanos
sábado, octubre 20, 2007
Mi adolescencia
Mi adolescencia fue como la de muchos curritos mas, sobre todo de las generaciones anteriores a la mía, nos convertimos en híbridos de trabajador, una especie jodidamente especial, pues compartíamos con los demás las mismas obligaciones, pero no así los derechos, pues habría gran diferencia entre entrar de Pinche ó Aprendiz de Relojero, ó por ejemplo de Peón Albañil, por una razón de lógica, no pesa igual un reloj ó sus componentes, que un pale de ladrillos macizos, ó los propios ladrillos de forma individual, los tiempos de desplazamiento de dichos componentes, de donde se almacenan a donde se usan, no tienen comparación, por lo que entre otras cosas se puede destinar más tiempo a la técnica del oficio, en fin, esto determina también el sueldo de los profesionales correspondientes en cada caso, pero los pinches ganábamos todos igual, como la sexta ó séptima parte del sueldo habitual de un adulto, pero curábamos las mismas oras, y en la mayoría de las veces hacíamos siempre el trabajo más desagradable de todas las tareas a desarrollar. y encima agradecidos porque nos tenían recogidos, quitados de la calle...
Manda...
mi primer empleo fue de pinche electricista, en una oficina cercana a mi domicilio, en la misma acera y pocos locales mas allá, recuerdo que antes de haber terminado la EGB, ya tenía buscado empleo, pero por razón de edad no podían contratarme, la ley indicaba que se debía ser mayor de 14 años, y yo por haber nacido en Agosto, iba un año adelantado, por lo que ese primer octavo me lo tire a la Bartola, pero al año siguiente, me apunte simultanea mente y por las tardes/noches a una escuela de adultos, y aquí fue donde realmente pegue el pelotazo, porque el ambiente era el de estudios, y la gente iba a estos sitios voluntariamente, y estaban en su mayoría por la labor. Una mañana de los primeros días de Septiembre, al final de dicho curso, me acuerdo que llego por la portería donde mi padre trabajaba, y donde vivíamos, la directora del colegio público donde yo hice el final de la EGB, y uno de los profesores, venían a ofrecerme el titulo, porque decían conocerme bien y sabían que yo era una buena persona y que me iba a dedicar a trabajar y no tenía muy claro lo de los estudios porque no me atraían nada, yo me emocione con la gesta de aquéllas dos buenas gentes, y no les comente nada sobre el titulo que yo ya había obtenido en la escuela nocturna. Una historia de amistad.
viernes, febrero 17, 2006
Los Malos
Hola de nuevo, hoy quería contaros otra historia de mi infancia, recordaba como existía un lugar de reunión, cuando comencé a explorar el resto del barrio, no sé qué edad tendría exactamente, sobre los once ó doce años más ó menos, en este sitio que os decía, un solar adosado a la iglesia de mi barrio, de albero, sin arreglar, no había bancos ni instalaciones de ningún tipo, era perfecto para desarrollar juegos que no podían realizarse en una calle de asfalto, ni en las aceras, como el juego de la lima por ejemplo, bueno y en general también para los que ya practicábamos, pues al ser una plaza, no circulaban por ella ningún vehículo, solo a su alrededor, y podíamos jugar sin interrupciones, durante años este fue el lugar donde quedábamos los amigos para vernos y jugar allí directamente ó salir a hacer alguna incursión allende nuestras fronteras, como siempre en ese lugar se reunían niños, adolescentes y algún medio padre, estos últimos, la mayoría tenia hermanos menores corriendo por el mismo sitio, parte de los menos jóvenes, comenzaron a relacionarse con los más jóvenes y hacerles regalos y favores de defensa en sus peleas, en fin una cosa un tanto extraña, yo por mi parte comencé a trabajar, nada más terminar la EGB, y sobre los trece ó catorce años ya estaba un poco desligado del tema, pues salía muy temprano a trabajar y volvía ya de noche al barrio, por lo que perdí el contacto con la zona, otra familia de amigos de mi circulo, sufrieron la pérdida de su padre y tuvieron que desplazarse a internados fuera de la ciudad, otros comenzaron a trabajar igual que yo, otros a estudiar en serio, pues tenían claro acceder a la universidad, bueno pues ese cambio que en principio fue un pequeño palo emocional, nos salvo LA VIDA ó al menos caer en la mala vida, pues aquellos mayores mencionados anteriormente habían enganchado a los enanos al hachís y más tarde a la heroína, algo que por aquel entonces era desconocido para nosotros e incluso para nuestros padre y profesores, ya a una corta edad muchos fueron a la cárcel, otros se convirtieron en oscuros personajes, yonquis ó zombis, maquinas de robar por y para conseguir su soma, algunos, murieron con catorce años por sobredosis, los que nos separamos íbamos alucinando con los cambios del resto del personal, y alegrándonos cada vez mas de haber tenido la suerte de escapar a tiempo, a partir de esa época más o menos, las salidas de paseo se limitaban a los fines de semana, y nos aventurábamos incluso a caminar fuera de los límites de la ciudad, yo me aficione a los animales sobre manera, y me gustaba mucho salir a cazar aves, buscar nidos y en general cualquier tipo de descubrimiento animal, pero... esto es otra historia que os contare en breve.
martes, febrero 14, 2006
De estreno
A quien pudiera interesar... Hola congéneres, hoy me he levantado dispuesto a realizar una idea que me rondaba por la cabeza desde hace tiempo, no plante aun mi árbol, ya tengo dos hijas y aquí me brindan la oportunidad de escribir mi libro, ya me queda menos... Soy un cuarentón desarraigado, un currante nato desde mi más tierna infancia, me perdí el instituto, la universidad, y supongo que muchas otras cosas relacionadas con estas actividades, pero por contra he aprendido mucho sobre la vida misma, la calle, la vida real en una palabra, aunque si volviera a nacer preferiría poder vivir todo lo que ya me es imposible recuperar, no, no estoy orgulloso por ello, es más, creo que ningún niño debería pasar por ese aro, hay una edad para cada cosa, y cada cosa tiene su tiempo, de tal manera que lo que no vive uno cuando toca, se pierde para siempre. Bueno no pretendo aquí contar ningún rollo Macabro, pero si me interesa que todos aquellos que se identifiquen con este texto me cuenten sus experiencias, compartan con los demás su humanidad, y averiguar si piensan tras su propia experiencia lo mismo que yo he expuesto, quiero determinar si vamos por el camino correcto, si de alguna manera fuera posible una segunda oportunidad, cambiarias vuestro pasado, ó por contra volverías a vivirlo de la misma manera en que ocurrió... Empezaremos por el principio, el nacimiento, yo nací en un barrio bien, pero de padres pobres, por lo que representaba a una minoría diferente y mal mirada por el grueso de la gente que me rodeaba, en una calle que más tarde descubrí que era toda una excepción dentro del barrio, en verano había señoras sentadas hasta altas horas de la madrugada en la misma calle, en las puertas de su casa, los niños jugaban también en la misma calle, aun recuerdo como al grito de "coche", todos salían corriendo para recuperar las aceras y ponerse a salvo de la amenaza con ruedas, apenas habían coches, solo algunos privilegiados podían permitírselo, por lo que la cantidad de vehículos que circulaban era pequeña, y nos permitía jugar en medio de la calzada. Otra cosa que también recuerdo, era como compartían juego varias generaciones, es decir, jugamos juntos niños pequeños con medios hombres, recuerdo que a los primeros se les llamaba "Cascarones de huevo", que venía a significar que había que tratarlos con cariño, evitar toda violencia contra ellos y mantenerlos engañados para que no se sintieran desplazados, una cosa que resultaba curiosa era que estos nunca perdían, nunca la "quedaban", siempre estaban en el grupo de los que iban ganando, y los "enanos" eran felices, sin darse cuenta de que se les daba un trato de favor, era importante para ellos no tener limitaciones y poder jugar con "los mayores", en fin era todo un protocolo particular, una comunidad propia, con sus líderes y sus problemas, si, sus problemas, recuerdo también como de vez en cuando, venían grandes pandillas de "enemigos" desde barrios vecinos, para establecer batallas cámpales de piedras y naranjazos, de la misma manera que también nosotros organizábamos incursiones a otros barrios para declararles la guerra y medir nuestras fuerzas en su terreno, en estas aventuras no se excluía a nadie, ni a los más pequeños, ni a los que tenían algún tipo de diferencia, por ejemplo recuerdo a uno de ellos en especial, "el Migue", un niño de mi misma edad, síndrome de Daun, el cual disfrutaba con aquello tanto ó más que cualquier otro, con una salvedad, cuando el u otro de los más desprotegidos resultaba herido en combate, se renovaban los ánimos y normalmente eso hacía que se ganara la batalla, es como si de pronto hubiera que poner claro que no se podía hacer daño a los "cascarones de huevo" y el que no respetar aquello era un insulto grave y hacia que el bando que sufría esa ofensa se creciera hasta la inmensidad y aun cuando estuviera en clara desventaja fuera capaz de recuperarse y dar la vuelta a la tortilla. Bueno creo que como prologo está bien, procurare continuar en breve con esta historia, por y para "quien pudiera interesar".
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